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A la caza de Jack El Destripador

Genero: Drama

 Sinopsis del libro 

Esta novela de terror deliciosamente espeluznante tiene una historia inspirada en los asesinatos del Destripador y una conclusión inesperada y escalofriante …

Audrey Rose Wadsworth, de diecisiete años, nació como la hija de un señor, con una vida de riqueza y privilegios extendidos ante ella. Pero entre los tés sociales y los accesorios de vestir de seda, ella lleva una vida secreta prohibida.

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Contra los deseos de su padre y las expectativas de la sociedad, Audrey a menudo se escapa al laboratorio de su tío para estudiar la espantosa práctica de la medicina forense. Cuando su trabajo en una serie de cadáveres salvajemente muertos arrastra a Audrey a la investigación de un asesino en serie, su búsqueda de respuestas la acerca a su propio mundo protegido.

Los giros y giros impactantes de la historia, aumentados con fotos reales y siniestras del período, harán que este deslumbrante debut # 1 en el New York Times de la autora Kerri Maniscalco sea imposible de olvidar.


Ficha técnica del  libro

  • Título: A la caza de Jack el Destripador (Spanish Edition)
    Autores: Kerri Maniscalco
    Tamaño: 2.70MB
    Nº de páginas: 391
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro de A la caza de Jack El Destripador – Kerri Maniscalco
en pdf o epub Gratis

Enarcó las cejas.
—Estás enamorada de él. Y él seguramente está enamorado de ti. Pero los
dos estáis siendo testarudos.
—Créeme —dije, mirando al espejo—. El testarudo es él.
—Bueno, entonces debemos enseñarle esta joven a este muchacho terco.
Estoy segura de que te convertirás en una ecuación que él querrá resolver
desesperadamente. —Me dio unos golpecitos en la nariz—. Blande tus
recursos como una espada, prima. Ningún hombre inventó un corsé para
nuestros cerebros. Déjalos pensar que dominan el mundo. Es una reina la que
se sienta en ese trono. Nunca olvides eso. No hay razón por la que no puedas
llevar puesto un vestido simple al trabajo, y después lucir el atuendo más
elegante y bailar toda la noche. Pero solo si te complace a ti.
Observé a Liza durante unos segundos y la vi bajo una luz complemente
nueva. Ella hizo un gesto hacia el espejo una vez más, sabiendo de alguna
manera que yo nunca me había visto a mí misma antes.

Mi reflejo me devolvió una imagen brillante, iluminada casi como si los
mismos cielos arrojaran su luz sobre mí. Unos mechones oscuros de cabello
estaban recogidos sobre mi cabeza, mis ojos de alguna forma parecían más
misteriosos con el lápiz oscuro, y mis labios tenían el color carmesí brillante
de la sangre recién derramada. Era hermosa y peligrosa a la vez. Una rosa con
espinas.
Era precisamente quien yo quería ser.
—Ah. —Me volví de un lado a otro y admiré la imagen completa—. Es
maravilloso, Liza. Debes enseñarme cómo hacer esto.
Pensé en mi madre y en los saris que me había traído desde la tierra natal de
Abuela. Me sentí tan deslumbrante como me había sentido entonces, y el
recuerdo me reconfortó.
Cada mes, Madre solía vestirnos con elegancia y contrataba a un cocinero
para hacernos manjares sabrosos, esperando mantener vivas en nosotros las
tradiciones de la India. Padre participaba con alegría de nuestras cenas
internacionales y comía raita y panes fritos con las manos.
Arrastrábamos a Nathaniel a nuestros banquetes, pero él nunca se había
sentido impresionado por comer sin cubiertos. Solía decir: «No puedo
soportar este desastre», y luego salía hecho una furia con su trajecito. Cómo
echaba de menos esa clase de días.
Liza recorrió mi vestimenta con la mirada, de inmediato revolvió su arcón y
arrojó vestidos, corsés y telas por encima de su cabeza hasta que se decidió
por uno.

—¿Qué tiene de malo mi vestido? —pregunté, y toqué el bordado de rosas
de mi falda—. Acaban de confeccionármelo. —Y era muy hermoso.
—No tiene nada de malo, tonta —aseguró Liza—. Pero me encantaría verte
llevando mi vestido para el té. Ah. Aquí está.
Me pasó por la cabeza un vestido de encaje de color crema con enaguas
rosa pálido y me lo ató por la espalda antes de que yo supiera qué estaba
sucediendo. Liza se repasó las manos con determinación. Estaba complacida
con su esfuerzo.
—Ahí tienes. Estás encantadora. Siempre quise que mi pelo fuera tan oscuro
como el tuyo. Hace que el verde de tus ojos parezca casi esmeralda.
Me quedé allí, observando mi imagen. Parecía una horrible contradicción
con el mundo y con lo que estaba ocurriendo en él. Allí estaba yo, jugando a
disfrazarme mientras Tío estaba en el manicomio y un asesino mutilaba a
mujeres inocentes.
Liza apareció a mi lado para sostenerme antes de que cayera medio mareada
en el sillón.
—Lo sé —asintió con sabiduría, malinterpretando mis pensamientos—, es
un vestido maravilloso. Debes conservarlo. Vamos. Es hora de recibir a
nuestros invitados. He escuchado que Victoria y su hermana Regina vendrán.
Su padre tiene algo que ver con el Parlamento y me han llegado unos rumores
de lo más interesantes…
• • •
Sentía que observaba los eventos que se desarrollaban delante de mí con los
ojos de otra persona.

Tía Amelia estaba sentada en la cabecera de la mesa, como una reina
presidiendo su corte durante su té real. Liza estaba ubicada a mi derecha
mientras la estimada Victoria Edwards se encontraba a mi izquierda, su nariz
con forma de botón se veía permanentemente elevada hacia arriba.
Un té real era diferente del high tea, ya que comenzaba con una copa de
champán y no incluía la cena. Eso lo recordaba. Bocadillos, entremeses,
panecillos escoceses y dulces estaban desplegados por toda la mesa,
combinados con más manjares y delicias, como los quesos importados y los
elegantes platos favoritos de Nathaniel.
El arresto de Tío era la causa de mis nervios y me había vuelto despistada.
Habían pasado solo unos meses desde que había asistido por última vez a un
té tan formal. Y aunque no me importaban, en general no había estado tan
distraída.
Revolví el té y luego apoyé mi cuchara detrás de la taza, como era
apropiado.
Victoria se volvió hacia mí, con una sonrisa débil fija en su rostro.


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