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Deseo concedido

Sinopsis del libro 

Si algo tiene claro Lady Megan Philiphs es que ningún hombre doblegará su carácter y su voluntad. Habituada a cuidar y velar por la seguridad de sus hermanos, Megan es una joven intrépida, de hermoso semblante moreno, a la que le divierten los desafíos y no le amedrenta el sonido del acero. Si algo tiene claro el guerrero Duncan McRae es que su vida es la guerra.

Habituado a liderar ejércitos, y a que la gente agache asustada la cabeza a su paso, al llegar al castillo de Dunstaffnage para acudir a la boda de su amigo Axel McDougall, se halla con un género de contrincante muy diferente al que conoce: la joven y también inquietante Megan. ¿Lograrán Megan y Duncan subsistir todos esos meses sin ahogarse? O bien por contra ¿la pasión les acabará consumiendo?

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Ficha técnica del  libro

  • Título: Deseo concedido
    Autores: Megan Maxwell
    Tamaño: 3.11MB
    Nº de páginas: 512
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

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Además, varios de nuestros
guerreros siguen aquí. No creo que se
atrevan a hacer nada.
La criada, tras suspirar con gesto
grave, murmuró:
—Milady, los hombres beben en
ocasiones demasiado y pierden la
cabeza.

—Tranquila, Mary —señaló Megan
percatándose del peligro que habría
pasado horas antes si Kieran no hubiera
aparecido—. Las hierbas que te he dado
nos ayudarán. De todas formas,
atrancaremos la puerta en cuanto traigas
a Zac. No saldremos de aquí.

Aquella noche, dormir en la
fortaleza se convirtió en algo imposible.
El ruido ensordecedor que los hombres
hacían al reír, cantar o luchar borrachos
ponía el vello de punta. Megan observó
cómo Kieran, cada vez más torpe,
llenaba la jarra de cerveza de su
hermano, que reía a carcajadas con
Berta en su regazo.

Oculta tras las sombras de su
habitación, miró cómo se desarrollaba
la fiesta que habían organizado en el
patio de la fortaleza, y se quedó
impresionada al ver lo que aquellos
hombres eran capaces de beber sin
descansar, aunque sonrió al comprobar
que algunos comenzaban a sentarse y
adormilarse.

Con remordimiento, vio también que
varios de los hombres de Duncan y
Lolach, que reían y bebían junto a los
recién llegados, cayeron derrotados al
suelo. Y los pelos se le erizaron al
observar a varias de las criadas
desaparecer con algunos de ellos tras
los muros de la fortaleza. ¿Acaso no
sabían el problema que les crearía?
Estaba tan abstraída con el
espectáculo que el patio ofrecía que,
cuando sonaron unos golpes en la puerta,
pegó un salto.

—¿Quién es? —preguntó Shelma,
adormilada junto a Zac encima de la
cama de su hermana.
—Milady —reconoció la voz de
Yentel—, James y Kieran O’Hara
quieren que bajéis para brindar por
vuestras recientes bodas.
—Decidles de mi parte —gritó
Megan, que hizo una seña a su hermana
— que les rogaríamos que fueran
considerados y nos dejaran descansar.
—Milady —insistió la muchacha,
asustada—, han dicho que si en breve no
bajáis, miréis por la ventana.

—Por favor, Yentel, hazles llegar mi
mensaje —suspiró Megan.
Una vez que la criada se convenció
de que ellas no bajarían, sus rápidos
pasos se alejaron.
—¿Qué quiere ese idiota? —se
desperezó Shelma.
—Seguro que nada bueno —se quejó
Megan al ver a Yentel acercarse con
temor a James; éste, tras escucharla,
comenzó a reír a grandes carcajadas
junto a Berta, que sentada encima de él
se restregaba como una gata en celo
mientras bebía de la jarra que de nuevo
Kieran le llenaba.

—Te juro que me dan ganas de bajar
y…
Pero no pudo terminar la frase. De
las cuadras, un borracho grandullón sacó
a lord Draco y a Stoirm. Con una
antorcha comenzó a asustarlos, haciendo
que los caballos relincharan de miedo.
—¡Eso sí que no! —gritó Megan al
sentir cómo la sangre le bullía de rabia
por lo que veía—. ¡No se lo voy a
consentir por muy O’Hara el Malo que
sea!
—¿Qué pasa? —susurró Shelma
levantándose asustada de la cama.

Se
quedó de piedra al ver lo que ocurría—.
Pero ¿qué están haciendo esos
imbéciles?
—Cavando su propia tumba —rugió
Megan cogiendo su carcaj de cuero.
Furiosa y sin pensárselo dos veces,
cogió una de las flechas, apuntó con
maestría hacia el borracho y disparó.


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Comentarios (2)

Hola el link de aqui esta caido ? y no lo puedo descargar, si pudieran arreglarlo les estaría muuuuy agradecida. Saludoz

Responder

te lo resubi ha pdf

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