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Flores para Algernon

Genero: Juvenil

 Sinopsis

Charlie Gordon, un chico con discapacidad mental, cuenta en su diario, con palabras similares a las de un niño que empieza a escribir, las dificultades con las que se encuentra en el día a día. De pronto, unos científicos ven la posibilidad de operarle para lograr que sea un persona como las demás.

También lo hicieron con Algernon, un ratoncillo de laboratorio, y la cosa funcionó. Pero, tiempo después, el ratoncillo empieza a experimentar cambios de conducta, hasta caer en un claro retroceso y morir. Charlie, que lo observa cada día, sabe lo que eso significa.

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Ficha técnica

Título: Flores para Algernon

Genero: Juvenil
Nº de páginas: 108
Idioma: Español
OS: iOs, Android, Windows
Servidores: Google drive, 1Fichier, Zippyshare, y Onedrive

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Él querría continuar. Frunce el ceño y se esfuerza en recordar. Primero se
corta un pedazo de pasta. Luego se enrolla dándole la forma de una bola.
¿Pero cómo se hace un panecillo como aquellos que hay en la plancha? Eso ya
es otra cosa. Si le dan un poco de tiempo lo recordará. Tan pronto como se
aclare todo, recordará. Unos pocos segundos y ya lo tendrá ahí. Quiere
agarrarse a lo que ha aprendido… tan sólo un instante. Lo desea tanto.
—Está bien, Charlie —suspira Gimpy, quitándole el cuchillo de la mano
—. No te preocupes. De todos modos, este no es tu trabajo.

Otro minuto y lo recordará. Si sólo no le empujaran tanto. ¿Por qué todo el
mundo tiene tanta prisa?
—Anda, Charlie. Ve a sentarte y mira tus historietas. Hemos de ponernos a
trabajar.
Charlie baja la cabeza y sonríe, y saca su tebeo del bolsillo trasero. Lo
dobla y se lo mete en la cabeza, como un sombrero. Frank se ríe y Gimpy,
finalmente, sonríe también.
—Anda, bebé grande —gruñe Gimpy—. Ve a sentarte hasta que el señor
Donner te necesite.

Charlie le sonríe y regresa junto a los sacos de harina en el rincón, junto a
las amasadoras mecánicas. Le gusta apoyarse en ellos una vez sentado en el
suelo y mirar los dibujos de su tebeo. Cuando empieza a girar las páginas
siente deseos de llorar pero no sabe por qué. ¿Qué es lo que lo pone triste? La
bruma pasa y se va. Ahora piensa en el placer de mirar las imágenes
vivamente coloreadas del cuaderno, que ha mirado ya treinta, cincuenta veces.

Conoce a todos los personajes de los tebeos… ha preguntado (y vuelto a
preguntar) sus nombres a casi todo el mundo con quien se ha topado, y
comprende que las formas extrañas de las letras y las palabras que se hallan
en los balones blancos encima de los personajes indican que están diciendo
algo. ¿Aprenderá algún día a leer lo que dicen los balones? Si le diesen el
tiempo suficiente, si no le empujaran tanto… aprendería. Pero nadie tiene
tiempo.

Charlie encoge las rodillas y abre el cuaderno en la página donde Batman
y Robin trepan por una cuerda a lo largo de un enorme edificio. Un día,
decide, sabrá leer. Y entonces podrá leer la historia. Siente una mano que se
apoya en su hombro, y levanta los ojos. Es Gimpy, que tiene la brillante
medalla sujeta por la cadenita y la deja girar para que refleje la luz.
—Toma —dice roncamente, dejándola caer sobre las rodillas de Charlie.
Y se va cojeando…

Nunca antes había pensado en ello, pero fue un bonito gesto por su parte.
¿Por qué lo hizo? De todos modos eso es lo que más recuerdo de aquella
época, mucho más clara y completamente que todo lo que me haya pasado
después. Como cuando uno mira por la ventana de la cocina muy de
madrugada, cuando la luz del alba es aún gris. Luego he avanzado mucho, y se
lo debo al doctor Strauss y al profesor Nemur y a todos los demás de
Beekman. Pero, ¿qué deben pensar Frank y Gimpy al ver cuánto he cambiado?
22 de abril.

Las gentes de la panadería están cambiando. Ya no se contentan
con ignorarme. Noto su hostilidad. El señor Donner está dando los pasos
necesarios para que me admitan en el sindicato de panaderos y me ha
aumentado de nuevo el sueldo. Pero ya no encuentro ningún placer en el
trabajo porque los demás muestran resentimiento contra mí. En cierto modo,
no puedo culparlos. No comprenden qué me ha pasado y yo no puedo
decírselo.

No se sienten orgullosos de mí como yo esperaba. En absoluto.
Pero necesito alguien con quien hablar. Voy a pedirle a miss Kinnian si
quiere venir conmigo al cine mañana por la noche para celebrar mi aumento.
Si consigo reunir el valor necesario.


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