Saltar al contenido
▷ Descargar libros gratis en pdf y epub 【2019】 Una página libre de Virus!!

Huérfana, monstruo, espía

 Sinopsis del libro 

Verano de 1939. Para los judíos, el momento adecuado para huir de Berlín ya ha pasado. Después de un desastroso intento para escapar de la ciudad que ha costado la vida a su madre, Sarah, una chica de quince años, inteligente, atlética e impulsiva, se encuentra sola. Y sola deberá huir. Justo en el momento en que parece que nada puede ir a mejor, Sarah se topa con un espía británico que le hace una oferta que no puede rechazar: si le ayuda con su misión, la sacará de Alemania.

Es entonces cuando a Sarah se le da una nueva identidad y se la envía a un internado para las hijas de los principales ofi ciales nazis. Su misión:
hacerse amiga de Elsa Schafer, la hija de un científi co nuclear recluido, y descubrir todo lo que pueda sobre el laboratorio secreto de su propiedad.
En constante peligro y con el miedo de ser descubierta, Sarah debe soportar el acoso despiadado de sus compañeras de escuela, la brutal mirada de una sociedad secreta y los constantes, sádicos y sociópatas comportamientos de sus profesores. Sin embargo, ella persevera, y fi nalmente se ganará la confianza de la lejana y distante Elsa.
Cuando fi nalmente la invitan a la fi nca de Elsa, Sarah casi puede saborear la libertad, o la idea de libertad. Pero luego descubre un arma que podría cambiar el curso de la guerra, y algo aún más horrible que podría provocar que Sarah saliera viva de allí…

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.


Ficha técnica del  libro

  • Título: Huérfana monstruo espía
    Autores: Matt Killeen
    Nº de páginas: 645
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro Gratis Huérfana, monstruo, espía – Matt Killeen

Abrió los ojos. De repente recordó dónde estaba y se dio cuenta de lo que
estaba pasando. Había salido la luna y todo estaba iluminado con una escarcha
de luz plateada. El techo de chapa vibraba y la nariz de un zepelín asomó por
encima de su cabeza. No tenía dónde esconderse. Se quedó donde estaba y
dejó que pasara el enorme aparato volador, una joven judía en un tejado, un
brillante contorno a pocos metros de las miradas indiscretas.
«No te buscan a ti, están ocupados en otros asuntos. Pueden verte, pero no
les importas en absoluto, porque no te están buscando. Solo eres un abrigo en
el armario.»
Estaba lo suficientemente cerca como para ver las ventanas del zepelín y
una tenue luz en su interior. Se fijó en las toscas reparaciones, en el nombre
escondido bajo el apresuradamente repintado barniz y unos rayos de luz
amarilla que se extendían por la curva del globo desde la ventana de la cabina
de mandos. Se agarró a su vibrante cama. «Soy un abrigo», se repitió mientras
se deslizaba por encima de ella.

Había ventanas a lo largo de toda la barquilla de observación y la luz
eléctrica era casi cegadora. En el interior hacían guardia dos personas. Era
imposible que no la vieran y, sin embargo, permanecieron inmóviles conforme
se alejaban. El volumen del zumbido aumentó hasta que las turbinas resonaron
a lo lejos sujetas a sus alargados soportes y las hélices se volvieron borrosas.
La estructura empezó a hacerse más pequeña, pero a su paso dejó ver sus
anchas aletas. Estaban pintadas de negro, con esvásticas dentro de un círculo
blanco, un lobo enfundado en un disfraz toscamente confeccionado con lana de
cordero, que no engañaba a nadie.
Finalmente la aeronave se alejó y dejó escapar un suspiro. Era como si los
niños hubieran abierto la puerta del armario y no hubieran visto nada fuera de
lo normal. Se incorporó y los músculos de las piernas y la espalda
protestaron. El zumbido de enjambre de abejas disminuyó conforme se alejaba
el zepelín y el tejado dejó de moverse. Cuando pasó por encima del almacén
abandonado distinguió una figura en la techumbre plana del edificio, visible a
la luz de la luna.

Alguien observaba el zepelín con unos binoculares, como si
estuviera estudiando un ave poco común.
Vio cómo seguía la curva del aparato hasta que llegó a la cola. Vestía de
negro y se perfilaba contra la brillante oscuridad del cielo, apenas visible,
pero absolutamente presente. Estaba tan curiosamente desorientada que no se
movió ni cuando bajó los binoculares y miró la estela del zepelín. ¿Por qué
estaba allí? La aeronave debía de estar ya a tres kilómetros.
Aquella persona se llevó de nuevo los binoculares a la cara. Algo le punzó
en el estómago y contuvo el aliento.

No era invisible y la estaba mirando directamente a ella.
El hombre bajó los binoculares lentamente y, al cabo de un segundo, la
saludó con la mano.
«¡Vete, corre!», se gritó al tiempo que reaccionaba y rodaba hacia el borde
del tejado para saltar. A cubierto de la luz de la luna, el suelo estaba oscuro y
solo se veían dos diminutas ventanas plateadas a ambos extremos del callejón.

En uno de ellos, el gran almacén con el hombre de los binoculares y, a su
izquierda, por donde había llegado, la valla, la zanja y el coche. Se incorporó,
movió las entumecidas piernas hacia delante y tocó con los dedos las paredes
de ladrillo a los dos lados para mantener el equilibrio. Además de la leve
molestia que sentía en la cara empezó a notar un creciente e intenso dolor en la
cabeza. Estaba desesperadamente sedienta. Se pasó la lengua por los labios.
Los tenía partidos y agrietados. La lengua hacía el mismo ruido que la de un
gato, áspero y seco. Hacía más de un día que no bebía nada. Su madre no
había querido parar durante el trayecto desde Viena, a pesar de no llevar nada
para comer o beber. Habían hecho unos aterradores seiscientos treinta
kilómetros bajo la atenta mirada de la patria, a través de la cuna del
nacionalsocialismo. Parecía increíble que hubieran llegado tan lejos.
En el puerto, a su izquierda, apenas había luz, pero parecía pequeño, no
era enorme y anodino como había imaginado. Fue directamente hacia el
laberinto de calles que tenía delante.


Leer  ebook en online dando clic abajo

Si  lo que quieres es leerte   el libro en  linea  pues dejame decirte  que lo puedes hacer  dan clic en el  botón de abajo  y te redirige  hacia  donde podras  leerlo  sin ningún  problema  y ya muchos  lo   lo tiene  o lo están leyendo en este momento.

 online


PDF


EPUB


Más  libros del mismo autor

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.

Si en verdad te gusta nuestros libros comparte con un botón de abajo nos ayudará a seguir creciendo muchas gracias por compartir!!!