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La amante cautiva

 Sinopsis del libro 

Tras la muerte de sus padres y su hermano gemelo en un accidente marítimo, Nicole queda al cargo de unos ambiciosos parientes que quieren quedarse con su herencia y casarla con su odioso hijo. A sus 13 años, Nick toma la decisión de huir, disfrazada de muchacho, y entra al servicio del capitan pirata Sable. Pero cinco años después su sexo es descubierto por el capitan, y dispuesta a evitar que ataque a su mejor amigo, un traidor, le ofrece su cuerpo al capitan.

Sin embargo, el capitan no puede conformarse con su primera vez, y la fuerza a ser su amante, en una trepidante lucha de tenacidades y atracción sexual.
Llegado el momento, el propio Saxton esta dispuesto a ayudarla a recuperar su herencia, y a enfrentarse el mismo a los horrores que dejo en ese pueblecito costero.

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Ficha técnica del  libro

  • Título: La amante cautiva

    Serie: II de Louissiana
    Tamaño: 2.36MB
    Nº de páginas: 539
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive

  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro Gratis La amante cautiva – Shirlee Busbee

Mas, a pesar de su rostro sonriente, la señora Eggleston estaba
muy fatigada por el viaje, y sentía ya remordimientos por las
mentiras que iba a tener que decir.
Cuando Nicole advirtió la postura cansada de los frágiles
hombros de la anciana, se acercó con rapidez a ella y rodeándole el
talle con el brazo, sugirió:
—¿Me permite que la conduzca a su habitación? Estoy segura de
que estará deseando poner los pies cerca del fuego. Me encargaré de
que lo enciendan inmediatamente.
—¡Oh, sí! ¡Me encantaría! —respondió la señora Eggleston con
gran alivio.
—Tal vez hasta le vendría muy bien una taza de té. ¿Estoy
equivocada? —la tentó Nicole.
—Oh, vaya, eso sería muy agradable. Querida Nicole, qué
considerada por tu parte.

Christopher observaba la pequeña escena con cierta ironía. Pero
estaba satisfecho de que las dos mujeres no hubieran demostrado
una inmediata aversión mutua, y se sentía muy agradecido de no
haber encontrado a Nicole en una travesura mayor que la de estar
jugando a los dados con su ayuda de cámara. Más le valía a Higgins
tener una buena excusa para ese cuadro enternecedor que les había
ofrecido hacía unos momentos… podría haber servido fácilmente
para que la señora Eggleston tomara instantánea aversión a Nick y
arruinara sus planes por completo.
Pero a la señora Eggleston, escoltada por Nicole, la complacía
comprobar que la querida jovencita no había perdido la cálida
espontaneidad que poseyera de niña. Siempre era mucho más
gratificante instruir a una pupila a quien se quería, y la señora
Eggleston amaba mucho a Nicole Ashford. Estaba segura de que
podría enseñarle todo lo que necesitaba saber.

Nicole también estaba más resignada y casi feliz de ese primer
paso de su definitivo retorno a Inglaterra. En su interior temía
reencontrarse con la señora Eggleston y no sabía qué habría hecho si
la buena señora la hubiese desairado o tratado con arrogancia.
Comprendía ahora que su comportamiento había sido poco
comedido. Al repasarlo en su mente, se maravilló de su propia
temeridad y se sintió profundamente agradecida de que Christopher,
cualesquiera que fuesen sus motivos, le allanara el camino de su
regreso a Inglaterra.
Súbita e inexplicablemente deprimida, dejó escapar un suspiro al
introducir a la señora Eggleston en su habitación.
Era una estancia digna de una dama de su edad, acogedora y
cálida con sus paredes rosadas; una gruesa alfombra de apagados
tonos rosa, azul y verde cubría el piso de madera lustrosa; también
podían verse varios sillones de damasco rosado y una cama muy
tentadora con colgaduras del color rosa más pálido que pudiera
imaginarse.
La eficiente Galena ya había encendido el fuego en el hogar y
después de ayudar a la señora Eggleston a despojarse de las prendas
de abrigo, le preguntó en su tono suave y deferente si madame
querría tomar algo caliente.
Nicole dejó a la señora Eggleston tras cerciorarse de que estaba
cómoda y que le habían servido el té.

—Nos veremos a la hora de cenar —se despidió Nicole. Se retiró
con discreción para permitir que la anciana descansara un rato y
cobrara fuerzas después de un viaje tan largo.


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