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Macbeth

Genero: Drama

 Sinopsis del libro 

La obra dividida en cinco actos comienza con el presagio de las brujas que nombran a Macbeth pdf señor de Glamis, de Caudor y futuro rey. Cumpliéndose el vaticinio de las brujas, acepta su destino. Sin embargo, su espíritu enviciado no puede detener su ambición y comienza a proyectar la muerte del rey. Adelantarse al destino, vender el alma a las brujas, que por aquel entonces eran perseguidas por los reyes de Inglaterra y castigadas violentamente, era aceptar un destino trágico


Ficha técnica del libro

  • Título: Macbeth
    Autores: William Shakespeare
    Tamaño: 0.59MB
    Nº de páginas: 358
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

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fehacientemente que su ciencia es más que humana. Cuando ardía en deseos
de seguir interrogándolas, se convirtieron en aire y en él se perdieron. Aún
estaba sumido en mi asombro, cuando llegaron correos del rey y me
proclamaron Barón de Cawdor, el título con que me habían saludado las
Hermanas Fatídicas, que también me señalaron el futuro diciendo: “¡Salud a
ti, que serás rey!” He juzgado oportuno contártelo, querida compañera en la
grandeza, porque no quedes privada del debido regocijo ignorando el
esplendor que se te anuncia. Guárdalo en secreto y adiós.»
—Eres Glamis, y Cawdor, y serás lo que te anuncian. Mas temo tu carácter: está muy
empapado de leche de bondad para tomar los atajos. Tú quieres ser grande y no te

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falta ambición, pero sí la maldad que debe acompañarla. Quieres la gloria, mas por la
virtud; no quieres jugar sucio, pero sí ganar mal. Gran Glamis, tú codicias lo que
clama: «Eso has de hacer si me deseas», y hacer eso te infunde más pavor que deseo
de no hacerlo. Ven deprisa, que yo vierta mi espíritu en tu oído y derribe con el brío
de mi lengua lo que te frena ante el círculo de oro con que destino y ayuda
sobrenatural parecen coronarte.
(Entra un Mensajero.)
¿Qué nuevas traes?
MENSAJERO.—El rey viene esta noche.
LADY MACBETH.—¿Qué locura dices? ¿Tu señor no le acompaña? Me habría
avisado para que preparase la acogida.
MENSAJERO.—Con permiso, es cierto: el barón se acerca. Se le ha adelantado uno
de mis compañeros, que, extenuado, apenas tenía aliento para decir su mensaje.
LADY MACBETH.—Cuídale bien; trae grandes noticias. (Sale el Mensajero.)
Hasta el cuervo está ronco de graznar la fatídica entrada de Duncan bajo mis almenas.
Venid a mí, espíritus que servís a propósitos de muerte, quitadme la ternura y
llenadme de los pies a la cabeza de la más ciega crueldad. Espesadme la sangre, tapad
toda entrada y acceso a la piedad para que ni pesar ni incitación al sentimiento

quebranten mi fiero designio, ni intercedan entre él y su efecto. Venid a mis pechos
de mujer y cambiad mi leche en hiel, espíritus del crimen, dondequiera que sirváis a
la maldad en vuestra forma invisible. Ven, noche espesa, y envuélvete en el humo
más oscuro del infierno para que mi puñal no vea la herida que hace ni el cielo asome
por el manto de las sombras gritando: « ¡Alto, alto!»
(Entra Macbeth.)
¡Gran Glamis, noble Cawdor y después aún más grande por tu proclamación! Tu
carta me ha elevado por encima de un presente de ignorancia, y ya siento el futuro en
el instante.
MACBETH.—Mi querido amor, Duncan viene esta noche.
LADY MACBETH.—¿Y cuándo se va?
MACBETH.—Mañana, según su intención.

LADY MACBETH.—¡Ah, nunca verá el sol ese mañana! Tu cara, mi señor, es un
libro en que se pueden leer cosas extrañas. Para engañar al mundo, parécete al
mundo, lleva la bienvenida en los ojos, las manos, la lengua. Parécete a la cándida
flor, pero sé la serpiente que hay debajo. Del huésped hay que ocuparse; y en mis
manos deja el gran asunto de esta noche que a nuestros días y noches ha de dar
absoluto poderío y majestad.
MACBETH.—Hablemos más tarde.
LADY MACBETH.—Muéstrate sereno: mudar de semblante señal es de miedo. Lo
demás déjamelo.
(Salen.)

ESCENA VI
Inverness. Ante el castillo.
(Oboes y antorchas. Entran el Rey Duncan, Lennox, Malcolm, Donalbain,

REY.—El castillo está en un sitio placentero; en su frescor y dulzura, el aire cautiva
mis sentidos.
BANQUO.—El huésped del verano, el vencejo que ronda las iglesias, nos demuestra
con su amada construcción que el hálito del cielo aquí seduce de fragancia: no hay
saliente, friso, contrafuerte o esquina favorable en que este pájaro no haya hecho su
colgante lecho y cuna. He observado que donde más anida y cría el aire es delicado.
(Entra Lady Macbeth.)
REY.—¡Mirad! ¡Nuestra noble anfitriona! El afecto que recibo es a veces mi
molestia, mas siendo amor lo agradezco. Acabo de enseñaros a rogar que Dios me
premie por ser una carga y a que me agradezcáis vuestra molestia.
LADY MACBETH epub.—Nuestro entero servicio, prestado en todo dos veces y después
aún doblado, sería un rival pobre y endeble frente a los altísimos honores de que
Vuestra Majestad colma a nuestra casa. Por los anteriores y las nuevas dignidades
añadidas rogaremos por vos como eremitas.


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