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Para siempre, Lara Jean

Sinopsis del libro

Lara Jean está disfrutando del su mejor año. Va a graduarse. Está completamente enamorada de su novio, Peter. Su padre está a punto de volver a casarse. Y Margot regresará a casa en verano justo a tiempo para asistir a la boda.

Pero en el horizonte se acercan para siempre cambios… Y mientras Lara Jean pdf se divierte ayudando en los preparativos de la boda,

no puede dejar de pensar que tendrá que tomar decisiones muy pronto. Ha de escoger una universidad, y eso puede dar un vuelco en su relación con Peter…

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Ficha técnica

  • Título: Para siempre Lara Jean (Spanish Edition)

    Nº de páginas: 320
    Idioma: Español
    OS: iOs, Android, Windows
    Servidores: Google drive, 1Fichier, Zippyshare, y Onedrive


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Tampoco hacía falta que se pusiera así conmigo —opina ella en tono
huraño—. No soy yo la que va a acostarse con su novio en la habitación.
—No lo ha dicho en serio. —La aprieto contra mí, rodeando sus hombros
huesudos con los brazos.

—Vaya morro que tiene Gogo, ¿eh? —La verdad es que mi hermana
impresiona. Lo siento por papá. No está acostumbrado a esta clase de riñas. A
decir verdad, no está acostumbrado a ninguna.
Como es evidente, enseguida escribo a Peter y se lo cuento todo. Él me
responde con un montón de emojis de sorpresa y una pregunta de la que hago
caso omiso:

¿¿Significa eso que podré dormir contigo en tu cuarto??
Cuando Ravi sube a ducharse y a cambiarse, la señora Rothschild nos
informa de que ha quedado para cenar con sus amigas y debería ir saliendo ya.
Me fijo en que Margot parece aliviada. Tras su marcha, Kitty se va a sacar a
Jamie Fox-Pickle de paseo, y Margot y yo nos dirigimos a la cocina para
preparar una ensalada con la que acompañar el pollo que está asando papá.
Estoy deseando que nos quedemos un momento a solas para poder discutir
toda la cuestión de las camas, pero no tengo la oportunidad de hacerlo, porque
en cuanto atravesamos la puerta me acusa con un cuchicheo:

—¿Cómo se te ocurre no haberme avisado de que la señora Rothschild y
papá iban tan en serio?
—¡Ya te dije que cena aquí casi todas las noches! —murmuro. Me pongo a
lavar unos tomates cherry para que el agua amortigüe nuestras voces.
—¡Se paseaba por aquí como Pedro por su casa! ¿Y desde cuándo
compramos Fresca? En nuestra familia nunca hemos tomado Fresca.
Empiezo a cortar los tomates por la mitad.
—A ella le encanta, así que procuro comprarla cuando voy al
supermercado. La verdad es que es muy refrescante. Parece que a Ravi le ha
gustado.

—¡Esa no es la cuestión!
—¿Qué mosca te ha picado de pronto con la señora Rothschild? Cuando
viniste por Navidad, os llevabais genial… —Me interrumpo cuando papá entra
por la puerta.

—Margot, ¿podemos hablar un momento?
Ella hace como si estuviera contando los cubiertos.
—Claro, papá. ¿Qué pasa?
Él me mira. Yo bajo los ojos hacia los tomates, pero me quedo de apoyo
moral.
—Preferiría que Ravi se quedara en el cuarto de invitados.
Margot se muerde el labio.
—¿Por qué?
Se produce un silencio embarazoso. Entonces, mi padre responde:
—No me siento cómodo con que…
—Pero, papá, si ya voy a la universidad… Te das cuenta de que ya hemos
dormido en la misma cama, ¿verdad?
—Lo sospechaba, pero gracias por confirmarlo —replica irónico.
—Tengo casi veinte años. Llevo casi dos viviendo a miles de kilómetros.
—Margot me lanza una mirada que hace que me encoja. Debería haberme
marchado cuando he tenido la oportunidad—. Ni Lara Jean ni yo somos unas
niñas pequeñas…
—Oye, a mí no me metas —intervengo, con toda la calma que soy capaz de
mostrar en este momento.
Mi padre deja escapar un suspiro.

—Margot, si estás decidida a hacerlo, no voy a impedírtelo. Tan solo me
gustaría recordarte que esta sigue siendo mi casa.
—Pensaba que era nuestra casa. —Ella sabe que ha ganado esta batalla,
por lo que mantiene la dulzura del merengue en la voz.
—Sí, pero vosotras sois unas gorronas que no pagáis la hipoteca como yo,
así que es un poco más mía que vuestra. —Con ese chiste de padre final, se
ajusta las manoplas y saca el pollo chisporroteante del horno.
Cuando nos sentamos a comer, papá preside la mesa y trincha el pollo con
el nuevo cuchillo eléctrico tan chulo que le regaló la señora Rothschild por su
cumpleaños.
—¿Cómo quieres la carne, Ravi? ¿Tostada o blanquita?
Ravi se aclara la garganta.
—Pues verá, lo siento mucho, pero es que no como carne.
Mi padre mira a Margot con cara de espanto.

—¡Margot, no me habías dicho que Ravi era vegetariano!
—Perdón —se disculpa ella con una mueca—. Se me pasó totalmente.
Pero ¡a Ravi le encanta la ensalada!
—Es cierto —confirma él.
—Yo me quedo con la parte de Ravi —me ofrezco—. Me comeré dos
muslos.
Papá corta los dos muslos para mí.
—Ravi, mañana por la mañana te voy a preparar unas enchiladas para
desayunar que te vas a chupar los dedos. ¡Sin nada de carne!
Margot para siempre lara jean epub sonríe y dice:
—Mañana nos vamos temprano a Washington. ¿Qué tal si las haces el
último día?
—Hecho —responde papá.


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